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jueves, 25 de septiembre de 2014

MOVILIDAD ARTICULAR

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Componente de la flexibilidad

Una de las capacidades físicas que menos se trabaja generalmente, y que además es involutiva (se va perdiendo con el tiempo) es la flexibilidad. Y dentro de esta capacidad, podemos diferenciar dos componentes diferenciados: la elasticidad muscular que trabajaremos por norma general de forma estática, y la movilidad articular, cuyo trabajo se realiza de forma dinámica y con poca resistencia. Por tanto, si queremos mejorar nuestra flexibilidad deberemos trabajar ambos aspectos: tendremos que evitar el acortamiento muscular y también mejorar el rango de movimiento de nuestras articulaciones.

Movilidad articular del tobilloDefinición

Podemos definir la movilidad articular como la capacidad de desplazamiento de una parte de nuestro cuerpo dentro de un arco de movimiento. Sin embargo, debemos tener en cuenta que cada articulación tiene diferentes grados de libertad y por lo tanto permitirá movimientos en uno o varios planos, dependiendo de cómo esté configurada su estructura.
Por supuesto, en la movilidad articular intervienen no solo la parte osea, sino también el conjunto de tendones y ligamentos que unen músculos y huesos.
Además, depende de múltiples factores individuales, como edad (ya hemos dicho que se va perdiendo), el sexo (las mujeres tienen mayor grado de movilidad articular), lesiones anteriores, etc.

Beneficios

Como hemos comentado al principio, la movilidad articular es parte de la flexibilidad, por lo que trabajar para mejorar el grado de movimiento nos proporcionará como consecuencia una mayor calidad de vida, ya que permitirá, como es obvio, una mayor capacidad de movimiento.
Además de la mejora mecánica de la articulación, conseguiremos un menor gasto energético, puesto que el esfuerzo para realizar una misma acción será notablemente menor.
Por otro lado, también tendremos un menor riesgo de lesiones, ya que al existir menor rigidez y mayor elasticidad muscular, además de un mayor rango de movimiento, la probabilidad de rotura muscular y de distensión se reducen considerablemente.
Debe destacarse también que la realización de ejercicios de movilidad articular produce beneficios a nivel neuromuscular, por lo que nos encontraremos con niveles superiores de coordinación.
Sin embargo, debemos tener en cuenta que un rango de movilidad excesivo es igualmente negativo, ya que una laxitud mayor a la adecuada puede desembocar en una pérdida de funcionalidad de los ligamentos y tendones, que ya no sujetarán la articulación como debieran, por lo que se pueden producir luxaciones.

¿Cómo se trabaja?

Se debe ejercitar de forma dinámica y repetitiva, con poca carga y a intensidades bajas, puesto que no se trata de mejorar la fuerza. Asimismo, debemos buscar siempre la mayor amplitud posible, teniendo en cuenta la singularidad tanto del individuo como de la propia articulación.
En poblaciones especiales como grupos de edad avanzada o post-rehabilitación de lesiones, es una de las herramientas claves para mejorar. Sin embargo, también se utiliza en el rendimiento deportivo, tanto en pretemporada como trabajo de acondicionamiento como en calentamientos y vueltas a la calma en entrenamientos de dirección determinante (específicos) por todos los beneficios explicados anteriormente.
En resumen, no se busca una contracción muscular alta, sino un ejercicio suave en el que progresivamente se va obteniendo una mayor amplitud de movimiento en la articulación.
Por otro lado, se busca trabajar la movilidad articular en todo el cuerpo, desde el cuello a los tobillos, pasando por hombros, codos, muñecas, caderas, rodillas y, por supuesto, por toda la columna vertebral, la mayor articulación (compuesta) del cuerpo.
No debemos olvidar que el ACSM recomienda trabajar la flexibilidad al menos dos veces por semana. Por tanto, deberíamos incluir en nuestra rutina semanal dos sesiones específicas que incluyan elasticidad muscular (los estiramientos) y también movilidad articular.

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