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jueves, 24 de octubre de 2013

HACER EJERCICIO AYUDA A LOS ADOLESCENTES A ESTUDIAR




22 octubre 2013 – Una nueva investigación realizada en el Reino Unido ha revelado que el rendimiento académico de los adolescentes mejora cuando estos practican ejercicio físico con una intensidad entre moderada y vigorosa.
Según los datos del estudio, que se ha publicado en British Journal of Sports Medicine, la mejoría observada se mantuvo a largo plazo, y también se observó que se producía un efecto dosis-respuesta, es decir, que cuanto mayor era la intensidad del ejercicio físico, mayor resultó también el impacto sobre la puntuación de las pruebas.
Los autores del trabajo se basaron en una muestra representativa de alrededor de 5.000 niños que formaban parte de un estudio (Estudio Avon Longitudinal de Padres e Hijos, ALSPAC) de los años 90, en el que se llevó a cabo un seguimiento a largo plazo de la salud de unos 14.000 niños que habían nacido en el suroeste de Inglaterra en los años 1991 y 1992.
Se midió la duración y la intensidad de la actividad física diaria de los menores cuando estos tenían 11 años de edad, empleando para ello un dispositivo denominado acelerómetro, que determinó que los varones de esa edad realizaban una media de 29 minutos diarios de ejercicio entre moderado y vigoroso y, las niñas, 18 minutos del mismo tipo de actividad. En ambos casos, menos de los 60 minutos diarios recomendados.
El análisis de los datos mostró una asociación entre la cantidad de ejercicio físico de moderado a vigoroso realizado por los adolescentes y un mejor rendimiento académico en inglés, matemáticas y ciencias
Los investigadores comprobaron entonces los resultados académicos que habían obtenido los niños en pruebas obligatorias de inglés, matemáticas y ciencias, que les habían hecho a los 11, 13 y 15/16 años. Para ajustar estos resultados tuvieron en cuenta factores que pueden influir en el rendimiento escolar como el tabaquismo de la madre durante el embarazo y su edad en el momento del parto, el peso del bebé al nacer, o la situación socioeconómica de la familia del menor.
El análisis de estos datos mostró que existía una asociación entre la cantidad de ejercicio físico de moderado a vigoroso realizado y un mejor rendimiento académico en estas asignaturas a la edad de 11 años. Esta actividad física, además, beneficiaba especialmente a las niñas en ciencias.
A los 13 años también se observó una asociación similar entre la actividad física que los alumnos habían realizado a los 11 años y unos resultados positivos en las pruebas académicas, y lo mismo ocurría a los 15/16 años, edad a la que se constató que el rendimiento en los estudios aumentaba con cada 17 minutos de ejercicio adicional al día –en el caso de los niños– o 12 minutos más en las niñas.

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