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martes, 10 de diciembre de 2013

¿CÓMO Y POR QUÉ USAR EL PULSÓMETRO?

Alcanzar tus objetivos y sacar el máximo partido a los entrenamientos será mucho más sencillo con la ayuda de un elemento en ocasiones olvidado: el pulsómetro.

El pulsómetro, una herramienta imprescindible para mejorar el rendimiento en el deporte
EFE
El entrenamiento varía en función de nuestra frecuencia cardíaca y para conocerla, el pulsómetro es la mejor herramienta. Se trata de uno de los elementos de entrenamiento más populares en los últimos años, porque permite de forma sencilla saber más sobre las limitaciones de nuestro corazón.

Sea cual sea el deporte que practiquemos, el pulsómetro nos ayudará a alcanzar los objetivos que nos marquemos, desde mejorar una marca hasta perder la grasa que nos sobra. “Su utilidad radica en que permite trabajar siempre dentro de los márgenes de pulsaciones que deseemos y esto hará que saquemos el máximo partido a nuestro entrenamiento”, afirma María Ayuso, Directora Técnica de GO fit Málaga Segalerva, que recomienda utilizar el pulsómetro para practicar cualquier deporte, ya que desconocer nuestros parámetros de entrenamiento es uno de los errores más comunes a la hora de entrenar.

La variedad de pulsómetros existentes en el mercado es muy amplia. En general, todos ofrecen la posibilidad de medir el ritmo cardíaco, por ejemplo, durante una clase colectiva. Pero si necesitamos más prestaciones para practicar deportes como el golf, el buceo o el ciclismo, existen otros dispositivos más sofisticados que se adaptan a estas modalidades deportivas.

¿Cómo usar el pulsómetro?

El uso del pulsómetro es muy sencillo. Para colocar el cinturón, basta humedecer los sensores interiores del pulsómetro, colocarlos alrededor del pecho y ajustar la cinta en la medida justa para que no se mueva ni moleste durante el ejercicio. Una vez colocado, se comprueba que el reloj toma señal para sincronizar con el dispositivo. ¡Y en marcha!
El pulsómetro permite sacar el máximo partido al entrenamiento

Una vez colocado, se recomienda prestar atención a una serie de indicadores básicos para poder optimizar la práctica deportiva:

1. Frecuencia Cardíaca Máxima. Es la máxima frecuencia teórica a la que el individuo debe llegar durante el entrenamiento. Hay varias maneras de calcularla, siendo una sencilla y aproximada, la resta de 220 a la edad del sujeto. Nunca se debe trabajar por encima de esa frecuencia.

2. Frecuencia Cardíaca Basal. Es la que tenemos nada más levantarnos por la mañana, tumbados y totalmente en reposo, antes de realizar cualquier actividad.

3. Frecuencia Cardíaca de Trabajo. Es la que utilizamos atendiendo al objetivo buscado.

Para calcular la Frecuencia Cardíaca de entrenamiento esta es la fórmula:
  • ((FC máx-FC basal) x (% intensidad de entrenamiento)) + FC basal
Para saber el % de entrenamiento, que dependerá del objetivo que se persiga (mejorar marcas, perder grasa…), es conveniente consultar con un profesional.

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