El concepto de
core (literalmente “centro” o “núcleo” en inglés) se refiere no sólo al famoso six pack o recto del abdomen, sino al área que engloba toda la región abdominal y la parte baja de la espalda. Está formado por los oblicuos internos y externos, el recto abdominal, los erectores espinales, los multífidus, el longísimo, el suelo pélvico, el diafragma y el músculo más importante: el transverso.
La función principal del core es la de
estabilizar al cuerpo
durante
todos los movimientos: esto quiere decir que si tenemos un core fuerte podremos trabajar con pesos altos de una forma mucho más segura. Y lo que es más importante:
todas las fuerzas que utilizamos en el entrenamiento tienen su origen en nuestra sección media y después son transmitidas a las extremidades. La fuerza y la potencia de nuestros movimientos proviene de una acción coordinada de todo el cuerpo en la que el core juega un papel decisivo.
Visto esto, ¿cómo conseguimos un core fuerte?
Para
disfrutar de los beneficios de una sección media en forma debemos combinar los
ejercicios tradicionales de abdominales, que inciden más en los músculos más externos, con ejercicios que nos ayuden a
activar nuestro transverso y suelo pélvico, que son músculos internos. Incluir en tu entrenamiento ejercicios como el
Crunch abdominal e integrarlos con otros isométricos como el
plank o el
side plank te darán los resultados que estás buscando.
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